|
|
Nosotros aprendemos a estar sentados y a conversar;
aprendemos a conducir un carro. Pero, ¿qué pasaría si el hábito no
arraigase y el conducir nuestro carro nos olvidásemos de incorporarnos?
Si no fuera por nuestra capacidad para formar hábitos nos seríamos
ciertamente capaces de proseguir con una conversación, escuchar la
radio y planear nuestras actividades todo al mismo
tiempo.
Aprendemos a hacer una cosa y luego transferimos el modo de
hacerla a la mente subconsciente o dentro del Padre. El hábito de
acción automática es una parte asombrosa de nuestra maquinaria montada;
es un poco menos que un milagro. Nosotros aprendemos a manejar una
máquina, a pasear, a escribir; y después que aprendemos conscientemente
la operación paso a paso, es tomada ella por la mente subconsciente
nosotros, manifestándose luego a través nuestro como un hábito. La
posibilidad de formar conscientemente hábitos de pensar y obrar, hace
posible el éxito en la vida.
| Cómo
usar
la
Mente
para
obtener
Dinero |
|
Como el hombre es un ser volitivo, puede usar sus poderes en
cualquier forma que elija; puede formar buenos o malos hábitos de
pensar y hacer. Y si él usa sus poderes de modo destructor, sufrirá las
consecuencias. Se ha dicho que todo vicio es una virtud pervertida, lo
cual significa que todo
mal
es
algo
bueno
usado
en forma equivocada o con propósito equivocado.
Podemos usar nuestra fe en forma errónea. Así, cuando la
usamos como temor, pecamos contra nosotros mismos. También podemos
dirigir nuestro amor y afectos hacia el objeto inadecuado, y cuando lo
hacemos así nos trae dificultades. Es fácil usar nuestra imaginación
para trazar una dirección equivocada a los poderes de la vida, y
entonces nos trae el fracaso; pero, pensando conscientemente, cabe
enderezar nuestra fe, nuero amor y nuestra imaginación por conductos
sanos. Asimismo, podemos usar el poder de nuestro cuerpo, la fuerza de
nuestro brazo para hacer daño a alguien o para elevarlo. Nos cabe
formar hábitos constructivos o destructores, pero la formación del
hábito está bajo nuestra dirección.
Hemos oído a las gentes decir que sus hábitos los controlan
y que esto es verdad en tanto que ellos no hagan nada para cambiarlos.
Lo que la mente ha formado, sólo ella lo puede reformar. No podemos
vivir y marchar adelante sin hábitos, pero no queremos ser esclavos de
nuestros hábitos y no debemos serlo; ellos pueden y deben ser nuestros
siervos. Cuando creamos hábitos constructivos en nuestras
personalidades, experimentamos la vida como una felicidad; pero cuando
los hábitos nos controlan es porque no hemos dado los pasos necesarios
para cambiarlos, o sea que estamos rechazando el derecho dado por Dios
para elegir. Tenemos dentro de nosotros el poder de enderezar y
controlar conscientemente las fuerzas creadoras que están dentro de
nosotros.
|
| LOS
BUENOS
HÁBITOS |
|
Algunas gentes se retiran de la vida diciendo: “Dios me hizo
como soy y así tengo que permanecer”. Pero eso es una expresión de
debilidad que niega el poder individual para elegir y decidir. Nadie ha
nacido nunca siendo un borracho; en efecto, nadie es un borracho; él es
en realidad una persona perfecta con el poder de elegir, pero
desgraciadamente cayó en el mal hábito y ella puede cambiarlo, pues
ello no es realmente una parte suya, sino que ella puede decidir
continuar en el viejo sendero o trazarse uno nuevo. No hay ningún
hombre egoísta; hay solamente un hombre que tiene el habito del
fracaso; no existe el perezoso, sino solamente el hombre con el mal
hábito de la pereza, uno que no ha encontrado una actividad
constructora que le interese.
Tenemos el poder de elegir y de enderezar nuestras vidas.
Todos tenemos hábitos; muchos de ellos buenos y algunos que nos
gustaría cambiar. Permíteme sugerirte que nunca debes intentar romper
un hábito, sino sustituirlo por uno nuevo. ¡ Pues si tratas de romper
un hábito, el te romperá a ti! Y usa precisamente el poder dado por
Dios para elegir lo que quieras. Puedes liberarte de cualquier hábito,
pero no tratando de romperlo, sino sustituyéndole por otro.
|
|
|
|